Habían pasado catorce semanas cuando Noelia
despertó aquella mañana en Lugar Rencuentro. Lo primero que pensó es que si
estuviese en la Tierra sería septiembre.
Catorce semanas de entrenamiento duro. Al
principio de él, Noe, Emily y Leo tenían dolores por todo el cuerpo, pero ya se
habían acostumbrado a ese problema. Sin embargo los dolores no habían sido en vano,
pues los tres habían conseguido controlar bastante su poder.
Leo había conseguido invocar su propia arma,
un báculo de color marrón que recordaba la robustez de la tierra, y con el
podía hacer una magia básica pero eficaz, siendo su especialidad el elemento de
la tierra.