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miércoles, 13 de abril de 2016

Capítulo 1: Primeros Instantes

Luz, oscuridad y nada.

Lo único que pudo ver Noelia hasta donde ella recuerda. Tenía 15 años. Era una chica sencilla. Estatura normal, ojos castaños y pelo moreno, claro y liso. Ella no era una chica normal en su mundo, pues prefería buena compañía o soledad antes que mucha gente a su alrededor. No quería ser una chica más. A pesar de esta actitud antisocial, muchos chicos que no la conocían intentaban ligar con ella y siempre terminaban en fracaso. Ella no se fijaba en los chicos de esa forma. Lo que ella quería era amigos para confiar y divertirse con ellos, no un rollo, ligue o novio, porque según ella, no le aportaría nada nuevo.



Sus amigos eran pocos, pero para ella los mejores. Se pasaba los días con ellos haciendo idioteces, aunque ella no los acompañaba si iban a alguna fiesta y si lo hacía, no duraba mucho.
Desde el momento en que quedó inconsciente, no dejó de pensar en ellos… Rose, Emily, Michelle, Aura, Brian, Guido, Héctor, Leo y en su mejor amigo, Luis.

Con esa imagen se despertó de golpe. Había un joven de veintitantos mirándola fijamente. Se asustó y gritó.

El joven con una media sonrisa en la cara hizo gestos para que se tranquilizase. Dejo de gritar y miró a su alrededor. Estaba tumbada en una cama dentro de una casa desconocida. Había una gran pantalla que parecía ser parte de un potente de ordenador. En la pantalla no paraba de aparecer información. Dos gemelas controlaban el mismo ordenador de la pantalla gigante. Aparte de ellas y el joven, había otra chica que se acercaba a Noelia.

Antes de que nadie dijese nada, Noelia desconcertada no pudo evitar preguntar:

-¿Me habéis violado? ¿Qué hago aquí y por qué no recuerdo nada?

Las gemelas que parecían que no se habían dado cuenta de que había despertado Noelia no pudieron evitar reírse un poco. El joven fue el primero en hablar:

-Lo intente, pero ellas lo evitaron- dijo burlescamente.- Es broma, no te lo vayas a creer- dijo para asegurarse de que había captado el chste.- Que maleducado soy, se me había olvidado presentarme. Soy Demi.

Un poco más enderezada, Noelia pudo observar mejor la escena. Observó a Demi, chico joven fuerte, pelo negro con media melena y con cara de ser simpático. Lo que más le llamo la atención a Noelia fue su cicatriz en el ojo derecho, aunque parecía que no le afectaba a la vista. Vestía botas negras, pantalones negros, camiseta banca y encima de ella chaqueta negra con un símbolo que parecía un dragón en la manga izquierda de la chaqueta.

En la habitación aparte del ordenador gigante y con pinta futurista, había también pilas de libros, tantos que parecían incontables. A pesar del ordenador de alta tecnología, la casa parecía un refugio forestal ya que estaba construida por madera que era perfectamente observable en las paredes. Solo había una puerta y aunque la habitación pudiera ser amplia, entre el ordenador, los libros, una chimenea que había, la cama donde estaba Noelia y una mesa donde había un libro abierto por la mitad, perdía muchos espacios.

Las gemelas, ambas vestidas con una especie de uniforme escolar conformado por una camisa blanca, una falda a cuadros y una pajarita, solo se distinguían por el color de la pajarita, una azul y otra verde. Pero si prestabas un poco de atención, podías ver sutiles diferencias, como que la de la pajarita azul llevaba una coleta con un coletero verde y pendientes en forma de luna, mientras que la de la pajarita verde, llevaba el coletero azul y pendientes en forma de estrellas. El cabello de ambas era de color castaño y un poco ondulado.

La chica joven era alta, con buen físico. Llevaba unos pitillos muy ajustados, deportivas rojas, camiseta negra con un círculo rojo y dentro del círculo, en rojo también, la forma de un león. Su pelo rubio parecía dorado y le llegaba hasta la cintura. Llevaba un coletero rojo para que no estuviese suelto. Su cara era preciosa. Pero si prestabas atención a sus ojos, te asustabas, ya que eran algo fuera de lo habitual, pues eran rojos, de un rojo que recordaba a la sangre.

Noelia no sabía que decir. Entonces recordó lo último que vivió antes de quedarse inconsciente.
Caos, destrucción, nubes negras, cielo rojo. Y personas vestidas de negro.

-¿Dónde estoy?- consiguió articular Noelia tras un rato pensando.

-No estás en casa, eso lo único que te puedo asegurar- dijo la chica rubia.

-¿Qué hago aquí?- preguntó Noelia.

-Lo mismo que todos nosotros- dijo Demi.- Conseguimos sobrevivir, igual que tú, y lo mismo que tú, llegamos aquí solos.

-No entiendo nada- dijo Noelia mientras que empezaba a sentir nauseas.- ¿Estoy soñando?

-Ojala todo esto fuera un sueño- dijo la chica rubia.- Cuesta de entender, pero, este lugar no es tu mundo. Tu mundo, al igual que los nuestros, ha sido destruido.



Noelia se quedó boquiabierta. Un color blanco invadió su cara. Era imposible, pero tendría sentido después de lo que ella vio. No podía ser. Pero la idea del fin de su mundo se iba acomodando en su cabeza. Cada vez recordaba mejor su último día en la Tierra







Se despertó Noelia en un día de verano más tarde de lo habitual. Esa noche había trasnochado. La despertó el calor, aunque había dormido solo con una camiseta corta y unas braguitas. 

Llevaba solo una semana de vacaciones y el día anterior había estado en el cumpleaños de su primo pequeño. Se había aburrido muchísimo en esa fiesta, solo familiares y primos pequeños. Tenía primos de su edad, pero no terminaba de llevarse bien con ellos. Le hubiese gustado haber podido ir con algún amigo o haberse quedado en su casa. Pero sus padres le habían obligado a ir. Esa noche tuvo que dormir en casas de sus primos.

Se levantó perezosamente y cogió el móvil. Las 12 pasadas y tenía varios mensaje de Luis. Los leyó y parecía que él tenía algún problema. Quería quedar con ella de inmediato para decirle algo que parecía urgente. El primer mensaje había sido enviado a las 10:02 y desde esa hora hasta que Noelia lo leyó, Luis había enviado 13 más.

Noelia le contestó de forma simple: ‘En 20 minutos en la plazoleta de la fuente’. Se cambió de ropa rápido y se fue. En su camino hacia la puerta principal se encontró con su prima de su edad, Naryam. Tuvieron unas breves palabras:

-¿A dónde vas?- le preguntó Naryam.- No te puedes ir. Hasta esta tarde no seremos libres. Mientras tanto nos obligan a convivir juntas, ¿o es que ya lo has olvidado?

-A ti que te importa- contestó Noelia.- Yo hago lo que quiero y si estas en contra impídemelo.

-Dejo que te vayas, a ver si hay suerte y te atropella un coche.

A pesar de ese comentario, ambas primas no se llevaban mal, pero por algún motivo Naryam y Noelia tenían cierto recelo mutuo.

Noelia se marchó ignorando su prima. Pasaría mucho tiempo antes de que la volviese a ver.

Se fue con prisa de la casa de sus primos. Llevaba puesto unas zapatillas azules, unos shorts y una camiseta negra con letras blancas que ponían ‘NEVER GIVE UP’ o en español, ‘NUNCA RENDIRSE’. Esa misma ropa era la que llevaba al despertarse el día siguiente en otro mundo.

Llegó a la plazoleta de la fuente y Luis todavía no había llegado. Noelia recorrió la plazoleta desierta, vacía de niños que normalmente en estas fechas solían jugar al fútbol en ese lugar. El ambiente que se respiraba era un tanto extraño. Algo no cuadraba.

-Despídete de todo esto. Pronto desaparecerá este mundo, y con la destrucción de este mundo, dejarás de estar junto a él.

Noelia se dio la vuelta. De la nada apareció un hombre cuya cara no se podía ver. Llevaba una gabardina negra con una capucha negra. Era imposible ver nada de él.

Noelia se estremeció un poco pero no tuvo miedo a preguntar.

-¿Quién eres?

-Soy nada y todo a la vez. Vengo aquí en busca de una llave.

-¿Y yo qué tengo que ver con esa llave?

El hombre desconocido se rió ligeramente.

-Tú eres quien me llevará a la llave.

Noelia no comprendió nada. Lo siguiente que vio Noelia fue la aparición de una especie de portal negro donde el hombre desconocido se metió y desapareció.

Sin que tuviese tiempo a hacer nada, Noelia sintió un terremoto, y cayó al suelo.