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miércoles, 25 de mayo de 2016

Capítulo 8: Luis

Luis se levantó aquel día de verano como si fuera uno normal, sin saber que aquel día sería el primero de su nueva vida. Se levantó pronto, a las 9, para poder ir gimnasio y entrenar un poco; nunca llegaría al gimnasio. Se vistió, desayunó, cogió su mochila con lo necesario para ir al gimnasio, se colocó los cascos y se puso en marcha.

Inicio el camino que llevaba desde su casa hasta el gimnasio. Iba normal hasta que miró a su alrededor. No había nadie. Aquel día no había visto a nadie, ni siquiera a sus padres que entraron a trabajar a las 8 ni a su hermana que se había ido a la playa con sus amigos.

Era extraño. A esa hora solía haber gente paseando a sus perros, gente corriendo, ancianos que eran los primeros en ir a comprar al mercado, madres y padres que habían dejado a sus hijos en la escuela de verano… pero aquel día no había nadie.


Luis siguió su camino extrañado. No llegó muy lejos.                                         

-Tú eres el que tanto hemos buscado- Luis se dio la vuelta y vio a un hombre de negro con el rostro tapado.- Tantos años buscando, y tu como si nada. Pronto la puerta estará completada, y tú serás quien la abra. Y cuando se abra, mi obra habrá terminado y el poder definitivo me invadirá. Los que me sigan serán recompensados, y los que no, castigados. Pero antes necesito la llave y la puerta que me lleven ha tal preciado tesoro. Tu tal vez conozcas a la persona de este mundo que nos guiara a ambas, aquella persona que si no me equivoco es tu amiga y tiene el nombre de Noelia.

El mundo se paralizó. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué estaba contando este tipo? ¿Acaso iba fumado? ¿Quién era? ¿Qué quería de él? ¿Qué puerta y qué llave? Y sobre todo, ¿Por qué sabía el nombre de Noelia?

Luis tuvo que resumir todas sus dudas en una pregunta:

-¿Qué quieres?

-Quiero a tu amiga, quiero a Noelia, ella es la clave.

-¿Y si impido que la atrapes?- dijo Luis serenamente.

-No me hagas reír.

-¿Y por qué me dices eso? No sería mejor que lo hicieras sin decir nada a nadie.

-En el fondo soy buena persona. Te estoy dando la oportunidad de que te despidas de ella. Tienes hasta las doce y media del mediodía, a esa hora procederé a la destrucción de este mundo. Aprovecha tus últimos momentos en este planeta.

Antes de que Luis le contestara, el hombre había desaparecido. Y lo que era más sorprendente, toda la gente que Luis había echado en falta, gente paseando a sus perros, gente corriendo, ancianos yendo a comprar al mercado, madres y padres dejando a sus hijos en la escuela de verano… aparecieron de golpe. Sin darse, cuenta estaba rodeado de personas.


Luis salió corriendo hacia su casa. Dejó las cosas del gimnasio y cogió el móvil que no se lo había llevado. Acto seguido, llamó a Noelia, pero ella no lo cogió. Le envió un mensaje en el que ponía que se tenían que ver lo antes posible. Decidió esperar en casa hasta que le contestase, pero estaba impaciente por dentro. ¿Sería verdad aquello que le dijo el hombre? ¿Qué estaba pasando? Mientras que esperaba no la paraba de llamar y enviar mensajes, hasta que se desesperó y terminó saliendo para buscarla por la calle. La última vez que estaría en su casa.

Andaba por la calle impaciente. Mirando hacia todos los lados. Se encontró con Aura, Michelle y Guido y les preguntó si habían visto a Noelia. Su contestación fue la esperada, un no rotundo, y sin esperar mucho más siguió su búsqueda.

Mientras andaba por la calles pensaba donde podía ir a buscarla. Su casa; no iba a estar allí, durmió en casa de algún familiar debido a la reunión familiar que tuvo el día anterior. ¿Qué casa y de que familiar? Él sabía dónde vivía cierta familia suya, como su prima Naryam o su abuelos, pero no sabía en qué casa estaría.

Se la tuvo que jugar y fue a casa de Naryam a ver si estaban allí. Pero no estaban. Su siguiente objetivo fue ir a casa de sus abuelos, pero estaba en la otra punta de la ciudad. Solo una hora quedaba para las doce y media. Salió corriendo.

De nuevo se encontró con Aura, Michelle y Guido. Les volvió a preguntar, les dijeron que no, y salió corriendo. No les dejo decir nada más. Pero ellos si sabían en que casa estaba Noelia, pero no se lo pudieron decir a Luis porque cuando se lo iban a decir, ya no estaba.

No llegó a la casa de los abuelos de Noelia, cuando le llegó el mensaje. Bendito mensaje. Era breve y conciso: ‘En 20 minutos en la plazoleta de la fuente’. Mierda, fue lo que pensó Luis; desde donde estaba él había 30 minutos de trayecto andando. Sin pensar más se fue corriendo. Eran las 12:15, y media hora andando. No había tiempo.

Corriendo en mitad de la ciudad, el tiempo le iba en contra. Tenía que verla, fuera verdad o mentira lo que le dijo el hombre. Necesitaba comprobar que estaba bien.

12:20; la mala suerte le acompañaba, todos los semáforos en rojo; por mucho que corriera, no iba a poder llegar a tiempo, pero Luis no se iba a rendir. Nunca.

12:25; las ganas por verla aumentaban. Gracias a este acontecimiento, Luis pudo darse cuenta de lo importante que era Noelia para él. Él sabía que la quería, pero no tanto. Aquel día se dio cuenta de que sin Noelia, su vida no tenía sentido. Su mejor amiga, pero y si, hubieran podido ser algo más… Luis tenía que decirle a Noelia todo lo que él sentía.

12:30

Luis estaba a pocas calles, pero ya era la hora. Aumentó su velocidad. Tenía miedo de perderla.
Torció una calle y la vio. Ese rostro, precioso para él, tenía una expresión de puro terror. Miró y enfrente de ella estaba aquel hombre. La ira se apoderó de Luis. Pero el hombre desapareció de la misma forma que lo hizo antes.

Y entonces, un terremoto.

Un terremoto sacudió el suelo y tras él aparecieron los seres oscuros. Luis no esperó ni un momento y se dirigió hacia Noelia.

-¡Noelia, Noelia! ¿Me escuchas?- dijo Luis.

Noelia asintió con la cabeza. Luis iba a empezar a hablar pero entonces aparecieron más seres oscuros también conocidos como shadows.

Luis fue breve y preciso en sus palabras.


-Antes de que pasé nada más, quiero que recuerdes esto. Eres la persona que más me importa del mundo. Te quiero y no voy a dejarte morir. No quería terminar mis días sin que lo supieses.

-Pero Luis…-fue lo único que fue capaz de Noelia antes de que le interrumpiese Luis.


-Huye, te buscan a ti… o eso creo. No sé por qué pero te prometo una cosa: te protegeré aunque me cueste la vida. Ahora corre y no mires atrás- tras decir esto, Luis se dio la vuelta y se encaró a esos monstruos. Al darse cuenta de que Noelia aún estaba allí, repitió la misma palabra- corre.

Noelia ahora no dudo y empezó a correr, aunque a los pocos metros se dio la vuelta para ver la escena. Muchos monstruos y lo que pareció ser varios hombres con vestimentas parecidas a la del hombre desconocido. Y la imagen de Luis, ese chico alto con pelo castaño y ojos castaños claros. Esa imagen de Luis estaría en la mente de Noelia durante mucho tiempo.