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domingo, 29 de mayo de 2016

Capítulo 9: Batalla En Las Ruinas

Luis se dio cuenta de que Noelia se había girado para verle, seguramente por última vez en ese mundo, pero no dijo nada porque en seguida salió huyendo.

Luis había expresado sus sentimientos y sabía que haría cualquier cosa para que Noelia siguiese con vida, aunque costase la suya. Eso despertó en su interior una fuerza inimaginable, dejando como resultado un nuevo Luis, o quizás el verdadero Luis que había estado dieciséis años durmiendo. Su Poder había despertado, y con este despertar, se inició la historia de una leyenda.

Allí estaba Luis, enfrentándose a aquellos seres. Un instinto le hizo atacar. Los seres no aguantaron mucho en pie.



Luis se quedó sorprendido al ver sus habilidades, es como si no hubiera sido él. Como si hubiera luchado otra persona o ser que estaba dentro de él. Pero no era el momento de sorprenderse, más monstruos y soldados se dirigían hacia él.

Luis, hábilmente, se deshizo de ellos con cierta facilidad.

-¡Bravo!- dijo una voz detrás de Luis quien se dio la vuelta rápidamente y vio a una persona de ojos verdes y pelo corto de punta color naranja muy fuerte tirando hacia rojo. Tenía ropa negra parecida a la del hombre misterioso.- No esperaba menos de ti, de la persona que me han hablado tanto.

-¡De que hablas!- dijo Luis enfadado.

-Ja ja ja, veo que estas enfadado. Normal, en unos minutos este mundo estará destruido.

Luis se quedó boquiabierto. Pero miró a su alrededor. No se había percatado de que la ciudad estaba en ruinas y que los soldados y los shadows estaban causando el caos.

-No, no va a ser destruido mi mundo- dijo Luis.- Yo mismo lo impediré.

-No me hagas reír- le contestó el chico.- Tú no puedes hacer frente a Pax Universalis. Eres insignificante.

-A lo que sea eso de Pax Universalis no, pero si a ti, el causante de la destrucción de mi mundo- dijo Luis mientras que se colocaba en posición de ataque. La ira lo invadía, y algo dentro suya luchaba por salir.

-Si tienes lo que hay que tener, ven a por mí, aunque yo no fui quien provocó la destrucción de esta mierda de mundo. Pero antes, deberás saber mi nombre. Me llamo Blade, el calor hecho persona- dijo mientras que la temperatura subía exponencialmente y de sus manos apareció un bastón en cuya punta estaba al rojo vivo y tenía forma de punta. En el centro de la punta había un hueco donde estaba una esfera roja como el fuego. Si bajabas la mirada, en lo que es el bastón en sí, en la mitad había una bola azul que parecía helada, pero no afectaba en nada a la punta.- y este es mi arma, ¡el Báculo Ígneo! 


Luis se quedó sorprendido, como iba a combatir contra eso. Era una derrota segura, pero no podía huir, tenía que hacer todo lo posible para defender la Tierra; para defender a Noelia.

Luis no se echó atrás, sino que se encaró más que antes. Debía de hacerlo. Aunque supusiera la muerte, al menos habría muerto luchando.

Y sin más palabras comenzó la batalla y sorprendentemente para Luis, estaba siendo más igualado de lo que se pensaba. Sin embargo, el báculo le dio a Luis en un golpe directo, lo que causo mucho daño a Luis, la piel le quemaba. Pero no podía rendirse y se enderezó. Los pensamientos que tenía de Noelia era lo que le daba fuerzas. Tantas que consiguió algo imposible.

De pie, herido, y sin ninguna posibilidad de ganar a Blade, de su mano empezó a saltar mini relámpagos. Luis sentía una fuerza extraña, sentía como si agarrara algo. Luis apretó la mano y entonces lo logró. Logró invocar una espada. Una espada plateada, la empuñadura muy adornada, un poco más oscura que el resto pero dorada y en el centro de esta, una gema roja. La hoja era gruesa, más de un metro de largo y con un extraño dibujo a lo largo de ella.

-Vaya,- dijo Blade- la cosa se pone interesante. No está nada mal con alguien que acaba de despertar su Poder.

Tras ese comentario, la batalla prosiguió. Ya no era solo cuerpo a cuerpo la lucha, sino que Blade le lanzaba de vez en cuando bolas de fuego que Luis lograba esquivar milagrosamente y estas iban a parar a edificios.

La batalla estaba muy igualada, y la expresión que tenía Blade de chulería ahora era de preocupación.

Otro terremoto sacudió el suelo.

Cada vez quedaban menos edificios de pie.Empezaron a aparecer grietas en el suelo, de esas grietas, salía oscuridad, y de esa oscuridad, salían shadows.

-Ríndete, ya no hay vuelta atrás, este mundo ya está muerto- dijo Blade con una sonrisa.- Huye ahora que puedes, sino morirás con este mundo.

-Nunca- dijo Luis con cara de seriedad.- Nunca me rendiré.

-Pues allá tú, yo me voy, ha sido interesante combatir contra ti- dijo Blade, y acto seguido invocó una especie de portal de oscuridad, donde se introdujo y desapareció.

Luis se quedó, y con su arma en mano comenzó a luchar contra las shadows que devoraban su planeta. Se contaban por miles. Pero Luis nunca se rindió. Eran demasiados para él y no tardaron en atacarle por la espalda, sin embargo alguien apareció y destruyó a esas shadows que intentaron aprovechar el despiste de Luis. Era un chaval más joven que Luis. De pelo y ojos verdes, vestía una chaqueta naranja y unos pantalones negros con unas botas negras. De repente salió del cielo una especie de nave del cual se abrió una trampilla. Este chico se dirigió a Luis:

-Corre, móntate y huyamos. Si te quedas morirás.

-No pienso huir de mi mundo y dejar tirados a mis amigos y familia. Puedo intentar salvar el mundo- contestó Luis.

-¿Acaso no lo ves? Mira a tu alrededor; tu mundo ya no existe, esto son los restos de lo que una vez fue. Los shadows contra los que combatimos han sido creados por las personas que acaban de morir.

Entonces Luis miró alrededor y entendió todo. Ante él se ofrecía un paisaje demoledor. El cielo rojo, en unas ruinas de lo que era su antigua ciudad. Ya no se oían gritos, solo había silencio. Los shadows cada vez eran más. El chico llevaba razón. Pero eso quería decir que todo el esfuerzo que había hecho Luis para salvar el mundo fue inútil. Su mundo destruido, en cualquier momento explotaría. Todos muertos. Era imposible que alguien se hubiese salvado. Luis no pudo hacer otra cosa que gritar mientras que se les escaba alguna lagrima y en seguida volvió a la lucha y mientras luchaba contra los seres oscuros, le dijo al chico:

-Sí, es verdad que todo está perdido, pero… aun así prefiero morir luchando hasta mi último aliento antes que vivir alejado de mi familia, amigos… y de ella. Esa es mi decisión. Gracias por ofrecer tu ayuda pero yo ya he elegido.

-No lo entiendes… Es mejor vivir, aunque todos tus seres queridos hallan muerto, para poder disfrutar de la vida por ellos; ahora que eres el único superviviente junto a unos pocos más que hayan logrado salvarse tenéis la obligación de vivir la vida que ellos no han podido vivir. No puedes malgastar tu vida en algo en vano.

La discusión no llegó muy lejos pues otro terremoto sacudió la Tierra, estaba claro que el fin estaba cerca. El chico se subió a la trampilla de la nave y dijo:

-Sube- Luis no le hizo caso.- ¿Es acaso esta tu última decisión? Seguro que tu familia y amigos hubieran querido que vivieses- Luis siguió a lo suyo.

La Tierra sufrió otro temblor, pero este no cesó y el mundo empezó a desintegrarse. El chico junto a la nave no tuvieron más opción que huir, dejando a Luis atrás.

Una vez la nave desapareció, el mundo empezó a venirse abajo. Luis no tardó mucho en perder la consciencia…


Con este hecho, la Tierra fue destruida por Pax Universalis.