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miércoles, 1 de junio de 2016

Capítulo 10: A Escasos Metros

Luz, oscuridad y nada.

Lo único que Luis pudo ver y recordar tras la destrucción de su mundo. Luis no había muerto, logró sobrevivir y llegó a otro mundo a través de algún portal que hubiese cerca suya en el momento. Esos portales habían salvado a mucha gente en situaciones parecidas, una chica de la Tierra también fue salvada de este modo; Noelia. Luis había acabado muy cerca de esta chica; él lo supo demasiado tarde.

Cuando Luis abrió los ojos se encontraba en un bosque. El cuerpo de Luis seguía lastimado, pero las heridas graves que se hizo en la batalla contra Blade ya solo parecían moratones normales.


Luis se levantó y comenzó a andar por el bosque sin ningún rumbo fijo. Mientras andaba iba pensando en lo ocurrido. ¿Había sido verdad lo acontecido o fue producto de su imaginación o de algún sueño? No, estaba claro que era real, las heridas de su cuerpo lo demostraban.

La espada que empuñó en la batalla ya no estaba. ¿Sería posible que la espada despareciera lo mismo que apareció? Luis se paró en seco, extendió el brazo y cerró los ojos. Entonces pensó en sostener la espada y se imaginó haciéndolo, hasta el punto que sintió sujetar algo. Abrió los ojos y se vio sujetando la espada que utilizó en la batalla. Aquella espada, plateada, con la empuñadura adornada y la gema roja en el centro de la empuñadura. Era la última prueba que Luis necesitaba para saber que lo ocurrido era cierto.

Espada en mano, Luis se sintió más seguro y siguió avanzado sin rumbo fijo por el bosque.

Pasaron las horas hasta que Luis pudo ver algo que no fuera arboles; un riachuelo. Luis se abalanzó y no paro de beber, la sed que tenía era increíble. Una vez descansado, Luis siguió caminado pero esta vez al lado del riachuelo.

Al cabo de un rato, encontró un puente que por donde cruzar el riachuelo y a ambos lados de este puente un camino. Rastro de humanidad. Estuviera donde estuviera Luis, era una zona con población. Decidió coger el camino que estaba a su lado del riachuelo.

Tras media hora, Luis pudo ver un muro de piedra y una puerta de madera al final del camino. La puerta era grande y sólida y el muro era imposible de trepar. En lo alto de la puerta, había un cartel que ponía “Lugar Rencuentro”.

Si Luis quería pasar, no le quedaba otra que llamar, pero… ¿y si dentro de esa muralla están esos hombres que destruyeron su mundo? ¿Y si no era bien recibido?

No le quedaba a Luis otra que arriesgarse. Se acercó a la puerta y se dispuso a llamar, pero no llegó a hacerlo.

-Me alegra ver que conseguiste vivir, tuviste suerte al final- dijo el chico con el pelo verde, el mismo que intentó salvar a Luis en la Tierra.

-Suerte o desgracia…- contestó Luis.- Yo ya no quiero vivir, pero si sigo vivo es porque aun tengo que hacer algo más… ¿El qué? No lo sé. Pero sea lo que sea lo haré y moriré en paz y me reuniré con mi familia y amigos.

-¿Aun sigues así? Entiendo tu situación, pero tienes que ser más positivo…

-No quiero ser positivo, quiero ver a Noe…- Luis no quería decir ese nombre pero se le escapó involuntariamente. Pero era la verdad, a Luis le daba igual el fin del mundo, solo quería estar con ella. ¿Por qué no se daría cuenta de estos sentimiento antes?- Te puedo preguntar algo.

-Si- contestó el chico.

-Si la Tierra fue destruida, esto qué es, ¿otro mundo?

-Exacto, han pasado 16 horas desde ese momento, ahora mismo estas en un mundo donde la gente, que al igual que tú, han perdido su mundo natal, vienen a parar aquí. Por eso estoy aquí, había muchas posibilidades de que después de lo ocurrido acabases aquí.

-¿Y por qué me buscas?

-Es largo de explicar; mi mundo está ahora mismo en guerra, Pax Universalis, aquellos hombres que destruyeron tu mundo, quieren invadir el mío, y por desgracia, están ganando la guerra. Yo solo soy un niño y me tratan de inmaduro, pero quiero ayudar a la resistencia de mi mundo, es por eso que robe una nave y me fui en busca de ayuda. Sin embargo, hay poca gente que quiera enfrentarse a Pax Universalis… Entonces vi cual era el siguiente mundo objetivo de Pax Universalis, y cuando llegué vi como preparaban el ataque y mientras se reían de un pobre muchacho que se había enterado del plan de destrucción y quería ver a una amiga. Y ese chico eras tú. Cuando empezó el ataque, vi tú Poder y supe que tú eras la ayuda que necesitaba.

-Pues creó que te equivocas de persona, yo no sé luchar, no se aun como conseguí sacar esas habilidades o este arma. Yo te ayudaría pero, no creo que te sirva de ayuda.

-Puede ser que me haya equivocado, pero no tengo mucho más tiempo para comprobarlo. Por favor, aunque sea inténtalo…

Luis se lo pensó... el chico no había hecho nada por lo que sospechar de él y se le veía buena gente.

-Bueno, estoy sin hogar ahora mismo y sin rumbo, no puedo ponerte ninguna excusa. Intentaré hacer algo aunque no sea mucho.

-Gracias- dijo el chico sonriendo. –Por cierto, me puedes llamar Fei.

-Vale, yo me llamo Luis. Bueno, ¿y cómo vamos a ir a tu mundo? ¿Tienes la nave esa que robaste cerca?

-Si, solo tengo que darle a este botón- dijo mientras indicaba una especie de reloj que llevaba pero que en vez de manecillas tenía dos botones. Luego le dio a uno de esos botones y del cielo apareció una nave de color naranja que sobrevolaba a los dos chicos. De la nave se abrió una compuerta y comenzó a descender hasta el punto en que los dos chicos pudieron subirse a la nave y comenzar el vuelo.

En aquel momento, Noelia estaba despertando en la casa de Demi a escasos metros de Luis.


El destino de dos enamorados es acabar siempre en el mismo mundo.