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domingo, 11 de septiembre de 2016

Capítulo 39: El Destructor (II)

El combate había empezado.

Como era de esperar, el espadón de Máximo no le permitía enlazar varios ataques seguidos, aunque la falta de agilidad la compensaba con una fuerza devastadora. Del primer ataque que todos pudieron esquivar destrozo una pared de la torre, complicando el combate en gran medida ya que debían de tener cuidado para no caer desde tal altura.

Esquivar los ataques de semejante bestia que destrozaba todo a su paso era difícil a los chicos aunque su lentitud les permitía acercarse y atacarle a corta distancia. Sin embargo parecía que ningún ataque le afectaba. Su resistencia era increíble, su piel parecía acero que repelía todo.

Con media habitación destruida y parte de la estructura derrumbada se dieron cuenta de donde venía su mote del destructor.


Heia se dedicó lanzar ataques desde lejos de distintas magias mientras que los otros tres chicos se iban turnando para acercarse y hacerle daño a corta distancia.

Mientras que Noelia veía esta lucha se daba cuenta de una cosa; ella se había enfrentado a Selphie, Heia y a Luis en anteriores ocasiones, pero ahora los veía con mayor poder, con mayor capacidad. Los combates que habían enfrentado a Noelia con estos chicos habían supuesto un verdadero tormento para ella, y sin embargo ellos habían estado guardando bastante de su potencial mientras que ella daba su cien por cien para poder hacerles frente. Si Noelia quería luchar en ese nivel y vengar a Emily tendría que mejorar sus habilidades. Tenía que dar el trescientos por cien para poder luchar contra alguien como Máximo.

Máximo se iba enfadando por momentos. Al ser cuatro le costaba apuntar a uno solo y a la vez su resistencia a los golpes iba bajando a mayor velocidad de lo normal. Este enfado hacía que Máximo fuera haciendo sus movimientos con mayor fuerza y velocidad, provocando que la sala se destruyera más rápidamente.

Los golpes directos de Máximo no daban a ninguno de los chicos, pero los escombros que salían volando del suelo o caían del techo si daban a los cuatros provocándoles cierto nivel de daño.

Batalla dura. Un golpe directo y sería el fin mientras que tenían que esquivar una lluvia de escombros. A esto sumarle la resistencia de Máximo a la hora de aguantar los golpes.

Según pasaba el tiempo, el cansancio iba notándose más. La velocidad de los cuatro chicos iba reduciéndose y esquivar los golpes directos de Máximo era cada vez más complicado. Varios golpes casi le dan a Heia o a Noelia.

Acercarse a Máximo también era cada vez más costoso. Lo único que había mejorado a favor de los chicos era que a Máximo también se le notaba el cansancio, por lo que su resistencia a los golpes también bajaba. Los pocos golpes que conseguían darle en ese momento a Máximo ya si habían hecho algo de daño al General.

-Tengo una idea chicos- dijo Heia mientras esquivaba un nuevo ataque de Máximo.- Hay que jugársela todo a una sola carta. Voy a hacer un ataque mágico que desmonte su guardia durante un rato. Es un ataque mágico bastante fuerte por lo que yo no podré volver a la batalla después. Cuando desmonte su guardia tendréis unos segundos en los que tendréis que acercaros rápidamente a Máximo y hacer vuestros ataques más poderosos.

-¿Estás loca?- preguntó Selphie mientras Luis iba a intentar atacar a Máximo sin éxito.- Si no cae después de eso nosotros no podremos seguir con la batalla y no podremos esquivarlo por lo que moriremos.

-Lo sé, pero es lo único que podemos hacer. Este ritmo no lo podemos aguantar para siempre- dijo Heia mientras que Máximo preparaba su nuevo ataque.

-Estoy de acuerdo con Heia, la única oportunidad que tenemos para ganar es jugárnosla a una carta, y esa carta es dar nuestro todo en un solo ataque- dijo Noelia mientras esquivaba nuevamente un nuevo ataque del general.

-Luis, ¿tú qué opinas?- le preguntó Selphie a Luis.

-Opino que es hora de acabar con esto de una vez- dijo Luis.- Adelante.

-Tres votos a favor y uno en contra... solo queda esperar a que todo salga bien- dijo Selphie.- Lo hacemos justo después de su próximo ataque. Atentos todos.

-Tenéis mucha fe si creéis que eso funcionará- dijo Máximo.- Ese ataque será vuestro fin.

A continuación, Máximo hizo su siguiente ataque que todo el mundo esquivo. Luego Heia, alzó su arma y gritó:

-¡GRAN HECHIZO DE LOS ELEMENTOS FUEGO, HIELO, AIRE Y TIERRA!

De su arma salieron cuatros grandes rayos; un rayo de fuego; un rayo de hielo; un rayo de aire; un rayo de tierra. Estos cuatro rayos impactaron directamente en Máximo provocándole un daño en su cuerpo a considerar. Los restos que no habían dado a Máximo habían contribuido a hacer el agujero de la pared más grande aún.

Heia acabo en el suelo por el cansancio aunque consciente.

Entonces, Selphie se dirigió con su lanza de doble filo, uno en cada extremo, hacía Máximo mientras que la lanza era embutida por una luz que cegaba haciendo que esta creciese. Según se acercaba gritó:

-¡LANZA DE LA LUZ SAGRADA!

Cuando llegó donde esta Máximo, Selphie le clavó la lanza en la espada provocando una explosión de luz que cegó a todo el mundo. Una vez que la normalidad volvió a la sala, se pudo apreciar como la lanza de Selphie había vuelto a su tamaño habitual y se encontraba clavada en la espalda de Máximo. Pero este seguía en pie, con bastantes heridas pero de pie y con ganas de luchar.

Noelia era quien se acercaba ahora con su espada dorada hacia Máximo. Iba con toda su rabia y con ganas de demostrar que estaba al nivel de la situación. Acercándose espada en mano. Queriendo asestarle su golpe más fuerte. La espada de Noelia empezó a cubrirse de fuego y a crecer de tamaño. Era la primera vez que a Noelia le pasaba eso, pero ella estaba segura de lo que tenía que hacer por lo que no paró y gritó:

-¡ESPADA SANTA DEL DIOS DEL FUEGO!

Noelia le dio el espadazo con todas sus fuerzas. El fuego de su espada se extinguió. Máximo tenía en ese momento una gran raja en su pecho, pecho que se había quedado al descubierto, y el fuego le recorría su cuerpo. Pero seguía en pie. Era inhumano, con tal cantidad de heridas y capaz de seguir luchando.

-NECIOS. OS DIJE QUE NO VALDRÍA PARA NADA. AUNQUE RECONOZO QUE SOIS FUERTES AUN NO LLEGAIS A MI NIVEL- gritó Máximo para dejar claro que aún estaba vivo.

-Aun quedó yo, y prometo que mi ataque no lo aguantarás- dijo Luis con rostro sereno.

Luis, con sus dos espadas en la mano; la espada blanca con esmeraldas, Luminos, y la negra con zafiros, Sombria. Ambas espadas se empezaron a embutir en luz y oscuridad respectivamente. Representaba la luz y la oscuridad por partes iguales. Luis, a pesar de que le separaban de Máximo, unos diez metros se mantuvo quieto y comenzó a contar hacia atrás:

-Tres…- dijo mientras que Máximo se quitaba la lanza de Selphie de la espalda.- Dos…- dijo mientras que Máximo se daba a sí mismo para quitarse los restos del fuego de ataque de Noelia- Uno…- dijo mientras que Luis colocó las dos puntas de sus espadas apoyadas en suelo.- Estocada Oslu- dijo mientras que una ligera sonrisa se dibujó en la cara de Luis.

La siguiente imagen fue la de Luis dándole la espalda a la espalda de Máximo con sus dos espadas cruzadas delante de su cara.

Al segundo, Máximo cayó al suelo y múltiples heridas aparecieron en su cuerpo.

La Estocada Oslu permitía a Luis moverse a gran velocidad haciendo que no sea visto haciendo sus ataques.

Máximo comenzó a desaparecer en el suelo. Había sido derrotado por haberse enfrentado a cuatro enemigos a la vez.

El General Máximo, el destructor, fue derrotado por Heia, Selphie, Noelia y Luis.