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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Capítulo 44: Bar Ocaso

Cinco días habían pasado desde el abandono del ejército por parte del Grupo 7. Luis se encontraba en el Bar Ocaso del Gran Verde tras la reunión que tuvo sobre la preparación de la batalla del día siguiente. Era tarde, a parte del camarero quedaba otra persona en el bar, un hombre que siempre estaba en el bar y quien siempre iba tapado con una capa y un gorro.

Luis no podía dormir. Llevaba tres días preparando la Batalla del Abismo con los demás y él sólo podía pensar en si era bueno abrir la puerta o no. Noelia estaba tan decidida, mientras que Luis… era un mar de dudas.

Jugársela todo a una carta o no. Si salía bien ganaban la guerra, si salía mal, seguramente acabaría muerto. El Profesor le ayudo a tomar una decisión y le dijo algo más sobre la puerta del Soul Graveyard, algo que solo él sabía. Pero aun así la duda seguía en él.

A esto había que sumarle su conciencia, que no paraba de recordarle su pasado como miembro de Pax Universalis, donde cometió crímenes imperdonables.

Todo el mundo parecía que le había perdonado pero él no se perdonaba así mismo. Él se merecía el infierno para si mismo.

Al día siguiente dejarían el Gran Verde y no podrían regresar. Serían los enemigos de los rebeldes y de Pax Universalis. Pero esa batalla era necesaria. Si había alguna oportunidad para vencer a Pax Universalis era esa.

Luis llevaba ya dos copas, esperaba que el alcohol le ayudase a dormir.

-¿No eres un poco joven para beber tanto?- le dijo el hombre que le acompañaba en la barra.

-Y a ti qué, no te metas en asuntos de otros- contestó Luis de mala gana.

-Tranquilo chico, no era mi intención ofenderte, mira a la próxima invito yo. Fer, ponte una ronda para los dos- le dijo el hombre al camarero. Acto seguido volvió a mirar a Luis.- Me puedes llamar Prince si quieres.

-Gracias por la copa Prince, y siento mi enfado. Llevo unos días malos, no debería haber contestado así- le dijo Luis mientras el camarero servía las dos copas.

-No pasa nada chico, te entiendo, todo el mundo tiene momentos en los que está agobiado. Pero la solución para eso es sencilla, relajarse y aclarar la mente- dijo Prince quien cogió la copa y la alzó.- Por no agobiarse, por ser feliz y por…

-Luis- terminó Luis la frase que Prince decía sabiendo que era eso lo que quería saber.

Los dos brindaron y bebieron un trago de sus respectivas copas.

-Bonito nombre Luis, ¿sabes de dónde viene?- le preguntó Prince a Luis.

-La verdad es que no lo sé, y ahora mismo no es lo que más me preocupe del mundo- le contestó Luis.

-¿Entonces qué es lo que te preocupa, Luis?- le preguntó Prince.

-Digamos que dentro de pocas horas tengo que tomar una decisión importante y no sé qué camino escoger- le dijo Luis sin saber ni siquiera el por qué se lo estaba contando a Prince toda esa historia.

-Ah, a todo el mundo le ha pasado eso alguna vez en su vida. Me refiero al momento de tomar una decisión importante y temer equivocarte. Yo tengo un truco para eso; dejar la mente en blanco. Entonces es cuando en mi mente aparece lo que verdaderamente quiero haciendo que mi decisión sea fácil de tomar entonces.

-Ojala fuera tan fácil- dijo Luis mirando por primera vez a Prince y viendo el rostro de una persona de más de cuarenta con una cara desgastada y ojos azules. El pelo lo llevaba tapado por su gorro por lo que no sabía cómo era.

-Hazme caso, siempre funciona- le dijo Prince.

-Supongo que lo intentaré, gracias por el consejo- le agradeció Luis.

-De nada chico, me caes bien. Para lo que quieras aquí me tienes- le dijo Prince.

-No creo que nos volvamos a ver la verdad- le dijo Luis sabiendo el futuro que le esperaba.

-Así que mis sospechas son reales… por este bar pasa toda la información de los rebeldes y me llego a los oídos la historia del Grupo 7. Con esa frase confirmo lo que sospechaba, eres parte de ese grupo. Además también puedo confirmar que vais a hacer esa locura de enfrentar directamente a Pax Universalis. Espero que tengáis suerte chico- dijo Prince haciendo que Luis quedase impresionado por la inteligencia que acababa de mostrar el borracho del bar.

-Supongo que gracias- le dijo Luis.

-Si alguna vez vuelves al Gran Verde aquí estaré- le dijo Prince.

-Ojala pueda volver y contarte que tal fue la batalla- dijo Luis mientras medio sonreía, estaba algo mejor de humor gracias a esa conversación. A Luis le entró la curiosidad.- ¿Y algún día dejarás este bar?

-Algún día, estoy esperando al momento adecuado. Si vienes y no estoy es que ese momento habrá llegado y además se estará liando bastante por los mundos- le contestó Prince haciendo que la curiosidad brotara en Luis, sin embargo, Prince no le dio más tiempo a que Luis preguntase más y él preguntó antes.- ¿Y eres uno de los antiguos miembros de Pax Universalis que se han unido al Grupo 7?

Luis no contestó. Se quedó callado mirando la copa. Las malas sensaciones le volvían a invadir.

-Tranquilo si has sido miembro de Pax Universalis antes, yo no te voy a juzgar por eso- le dijo Prince a Luis para tranquilizarlo.

-No, no es eso. Es que me arrepiento de esa etapa- le dijo Luis a Prince.

-Nunca hay que arrepentirse de nada. Incluso los errores son buenos, nos ayudan a aprender y a crecer como persona. Todo el mundo ha cometido errores y ha hecho cosas que no debería haber hecho. Hay que aprender a superar los errores, intentar corregirlos y seguir hacia delante. No te puedes estancar en eso toda tu vida- le dijo Prince a Luis como si de un padre se tratase.

Estas palabras consiguieron alegrar algo a Luis y le ayudaron a seguir hacia delante. Luis bebió lo que quedaba de la copa y le dijo a Prince:

-Llevas razón. Gracias por tus consejos. Ahora me tengo que ir, mañana madrugo y ya es muy tarde. Nos volveremos a ver, es un presagio que tengo.

-Por supuesto que nos volveremos a ver chico. Por cierto, quiero saber tu nombre completo, tengo curiosidad- le pregunto Prince.

-Luis Ace Ray- le dijo Luis justo antes de cruzar la puerta del bar e irse hacia su piso.

-Bonito nombre- le dijo Prince cuando Luis ya no estaba.- Fer- dijo ahora mirando al camarero- el momento se acerca, este chico, Luis Ace Ray es la señal que lo prueba.

Luis se dirigió a su bloque de apartamentos, mismo bloque donde estaba el piso de Noelia. Él vivía unas plantas más bajas que Noelia.

Empezó a subir las escaleras hasta llegar a la puerta de su piso y vio algo que no esperaba. Noelia estaba en pijama, dormida apoyada en la puerta del piso de Luis. Luis se quedó embobado viéndola dormir, estaba muy mona así.

-Noe, Noe, despierta- le susurro Luis al oído de Noelia para despertarla sin molestarla mucho.

Noelia poco a poco fue abriendo hasta que vio a Luis, haciendo que abriese los ojos del todo y se lanzase a abrazarlo.

-¿Qué pasa Noe?- le dijo Luis a Noelia en susurros para no molestar a los vecinos.

Viendo que Noelia no contestaba, Luis abrió la puerta de su piso y los dos entraron.

Una vez dentro, los dos se sentaron en la cama de Luis y Noelia empezó a hablar:

-Estaba preocupada por ti. Te veía muy preocupado por todo, cosa que veo normal, has vivido mucho y sin tener a nadie para apoyarte- según iba hablando Noelia, la voz le iba temblando más y los ojos se les iban poniendo más llorosos.- Solo he venido aquí para apoyarte y para decirte que a pesar de parecer que estoy muy decidida, estoy muerta de miedo por todo y no he sido capaz de decir esto hasta hoy y estoy muy agobiada. La muerte de Emily, el enfrentamiento con mi prima… todo me supera.

-Noe…- dijo Luis quien le dio la mano a Noelia para calmarla.

-Bueno- continúo Noelia.- Entonces decidí venir para hablar y que los dos nos pudiésemos desahogar, aunque parece que la única que se está desahogando soy yo. Bajé, llamé a la puerta y no abriste y decidí esperarte en la puerta. Mientras yo pensaba en dónde podías estar y empecé a pensar en que podías haber huido o que te podría haber pasado algo y me preocupe mucho. Y has tardado tanto que me acabe durmiendo en la puerta y cuando te he visto he sentido un gran alivio porque ahora mismo te necesito más que nunca.

Luis en ese momento puso la mente en blanco mientras que Noelia seguía desahogándose, tal y como Prince le había dicho. Y Prince llevaba razón, el camino que debía tomar Luis se le apareció en la mente, pues la imagen de Noelia nunca se iba por muy blanca que pusiese la mente. 

Noelia seguía hablando:

-Nunca me había dado cuenta lo mucho que eres para mí hasta que me separe de ti y no he podido parar de pensar en ti. Ahora mismo, sin ti no soy nada.

Luis se inclinó y besó a Noelia. Ya había escuchado suficiente, ya había esperado lo suficiente. Noelia se sorprendió al principio, pero se dejó llevar. Los dos cerraron los ojos y dejaron que la cosa fluyera.

El beso más largo que ellos recuerdan. Cuando se separaron, se quedaron mirando los dos a los ojos sin hablar. Ese beso era lo que los dos más deseaban. Tras un rato, volvieron a besarse mientras que se iban quitando la ropa.

Aquella noche, Noelia y Luis fueron uno solo. Aquella noche no existía el mañana, no existían las preocupaciones. Aquella noche fueron felices de verdad después de tanto tiempo. Aquella noche, los dos dormirían desnudos, dormirían uno abrazado al otro. Aquella noche sería la última noche en mucho tiempo donde los dos podrían estar juntos y solos. Aquella noche sería la última antes de volverse a separar.