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domingo, 26 de junio de 2016

Capítulo 17: Renacer

Brian, Rose y Héctor no podían huir, estaban allí atrapados por los rebeldes quienes los obligaban a luchar. No tuvieron opción. Cogieron las armas que los rebeldes les dieron y se pusieron listo para luchar contra los soldados invasores. Salieron corriendo hacia ellos… pero nadie más los acompañaban… era una misión suicida para distraer el enemigo.

Se intentaron dar la vuelta para huir, para escapar de aquella encerrona.

Tres disparos sonaron en el bando de los rebeldes. Era fuego amigo.

Uno dio en la cabeza de Rose muriendo al instante, otro en el pecho de Héctor, dejándolo muerto en pocos segundos. El tercer disparo pasó rozando el hombro de Brian, haciendo que cayese al suelo. Una vez en el suelo se manchó de la sangre que había en el suelo, parecía que le habían dado. Fingió estar muerto, estando quieto al lado de los cadáveres de sus amigos. Manchado por la sangre de Rose y Héctor. La batalla continúo y Brian murió por dentro.


Mientras, Luis se había encontrado con Blade. Luis estaba lleno de rabia por la muerte de Fei no dudo ni un segundo en atacar a Blade quien lo esquivo con cierta facilidad.

-Me alegro de que sobrevivieses a la destrucción de la Tierra… pero podrías calmarte un poco- le dijo Blade a Luis.

Luis no escuchó, la ira lo invadía. Solo quería irse de allí. Huir. Pero también deseaba la venganza. Huir o vengarse, esa era la duda de Luis. Ninguna de las dos. Lo que de verdad quería era estar con Noelia.

El enfrentamiento no duro mucho más, en seguida llegaron Selphie y Morfeo quienes iban a suponer un problema. A Luis no le quedó otra que repetir la estrategia que utilizó contra DarkFace, y derrumbó un edificio en mal estado cercano a la batalla para poder huir. Se fue en dirección a las afueras de la ciudad, siguiendo un camino cristaloso.

En el campo de batalla se dejan de escuchar disparos, la victoria definitiva había llegado. Pax Universalis había conquistado aquel mundo.

Brian, al notar el fin de los disparos se levantó, cogió los cuerpos de sus amigos y comenzó a llorar desconsoladamente. La ira de haber sido utilizado. De haber sido engañado. De que sus amigos murieron por culpa del fuego amigo. Estaba sólo. No tenía a nadie. Esa ira provocó el despertar de su poder.

Un gran poder le invadió, le rodeaba el cuerpo. Su pelo se levantó poniéndose de punta, su cara cambio volviéndose más agresiva. Sus ojos desprendían ira. A pesar de querer controlar dicha ira, él estaba convencido de una cosa, iba a matar a aquellos que habían causado la muerte de sus amigos, iba a matar a todo aquel que se considerará rebelde.

Saix, quien observó dicha escena, se acercó al joven y le dijo:

-Eres muy fuerte y poderoso. Ser capaz de coger toda esa ira y sed de venganza y transformarla en poder… muy pocos pueden hacer eso. Debes de hacerlo, tienes que hacer aquello que consideres correcto, acepta esos sentimientos y utilízalos a tu favor. Tú, ser de luz, sumérgete en la oscuridad y hazte más fuerte.

Brian dejó de reprimir esa ira y el poder que liberó fue enorme. Saix continúo convenciéndole de que se uniera a él:

-Eso es… Nosotros fuimos quienes destruimos tu mundo pero hay un método de restaurarlo. Únete a nosotros y recuperaras tu mundo y en el camino mata a tanto rebeldes como puedas.

-Acepto- contestó Brian con una ligera sonrisa en su cara.

-Bien, a partir de ahora ya no existe tu yo de la Tierra. Eres alguien nuevo. ¿Cómo te llamas?

-Mi antiguo nombre era Brian, pero esa persona ya ha muerto. Ahora soy Xavier.

-Ja ja ja, me parece perfecto.

El general Máximo el destructor y el oficial SilverFox vieron como Saix era maldad pura siendo lo único que le importaba el fin y no los medios tras ver la escena escondido detrás de un edificio.

Se acercaron a los dos chicos para unirse a la conversación:

-Un nuevo mimbro… y con un gran potencial… Necesitarás un oficial que te instruya y te ayude a controlar tu poder y puede que algún día llegues a ser parte de los Doce Guerreros- dijo Máximo.

-Quiero que mi oficial sea Saix- dijo Xavier sin dudar.

-No, por las características que tiene tu poder lo mejor será ponerte otro oficial- dijo SilverFox, quien quería hacer que Xavier no hundiera más en la maldad.

-Máximo, ya has visto como he sido capaz de hacerle más fuerte con solo unas palabras, no le hagas caso a SilverFox- intervino Saix.- Además tiene un gran potencial, si queremos que consiga dar el cien por cien necesitaremos que se ponga a las órdenes de algún oficial fuerte y yo soy de los más fuertes.

-No estoy de acuerdo- dijo Máximo con ya una decisión tomada.- Unas palabras las puede decir cualquier persona, su poder se desarrollará mejor con otro oficial, uno de los más fuertes, Selphie.

El futuro de Xavier fue escrito en aquella conversación siendo aprendiz de Selphie el destello.

Tras aceptar las órdenes finales, apareció DarkFace, y junto a Saix se llevaron a Xavier a la base de Pax Universalis. Máximo y SilverFox aún tenían algo que hacer en ese mundo y se pusieron en rumbo.

Luis empezó a avanzar lentamente por aquel camino escarpado. Mirara donde mirara, solo veía su reflejo. Los cristales que formaban aquel mundo actuaban como espejos. Siguió el camino sin saber hacia dónde se dirigía, no tenía otra, detrás ya solo quedaban los restos de una ciudad.

Avanzó con la esperanza de encontrar algún ser humano que le pudiera dar una nave con la que escapar. Sino ocurría eso, lo terminarían localizando y atrapando.

Al final del camino encontró una pared de cristal. No había escapatoria. La única opción que tenía era la de volver atrás e ir por algún otro camino alternativo. Pero no pudo ser.

Al darse la vuelta supo que ya estaba atrapado. Blade había llegado a donde estaba él. Y le acompañaba Morfeo.

-¿Por qué?- preguntó Luis cansado de la situación.- ¿Por qué no me dejáis en paz? ¿Por qué me seguís? Yo solo… yo solo quiero estar en paz y en tranquilidad y buscar a mis amigos.

-Luis… estas consiguiendo que me des pena… Lo siento pero sólo cumplo órdenes, no puedo dejar  que escapes más por mi propio bien- contestó Blade.

-¿Y POR QUÉ HACES CASO A UNA GENTE QUE DESTRUYE MUNDO Y QUE SOLO QUIEREN CONQUISTAR TODOS LOS MUNDOS?- dijo Luis desesperado.

-Porque… comparto sus ideales- dijo Blade.- Puede que no sea la mejor forma pero… es la única que hay para lograr una paz universal, uniendo todos los mundos en uno solo.

-No, la paz se conseguirá cuando las personas sean capaces de darse cuenta de que todos somos iguales y que una guerra solo traerá destrucción- dijo Luis indignado pero cansado.- Blade… lo has conseguido; llévame con quien quieras… solo pido que dejéis en paz a mis amigos de la Tierra que están en este mundo.

-Luis… gracias por rendirte pero...- empezó a decir Blade.- tus amigos… cuando huían se metieron en mitad de la batalla… y bueno… se han encontrado dos cadáveres de tus amigos… el tercero, Brian creo que me han dicho por el comunicador… se ha unido a nosotros tras ver esta batalla.

A Luis le invadió la ira y comenzó una lucha donde Blade no atacaba, solo bloqueaba los golpes. No quería atacar a Luis. Él solo necesitaba desahogarse… en ese momento Blade se sintió culpable, a pesar de que él no hizo nada. Morfeo, que se había mantenido de espectador de a conversación, se unió a la pelea.

Mientras, en un sitio escondido estaba Selphie observando la pelea, esperando el momento en el que intervenir. A su lado estaba Terra, quien solo quería observar cómo se desarrollaba la escena.


En un sitio aparte, donde nadie lo veía, y donde nadie sabía que estaba, había un hombre con poco pelo, ojos de bestia color amarillos y dos cuernos en la cabeza. A su lado estaba un chico joven con sonrisa maníaca y ojos rojos. Era uno de los Doce Guerreros, Fil el carnero y su aprendiz Jonas. Sólo observaban lo interesante que era Luis con ese poder que tenía.