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domingo, 17 de julio de 2016

Capítulo 23: Cuatro Semanas Antes de la Batalla de Lugar Rencuentro

Diez semanas habían pasado desde la destrucción de la Tierra.

Las dudas que invadían a Selphie y a Heia sobre Pax Universalis no hacían más que aumentar. La paz universal es un objetivo bueno… pero matar, destruir, manipular, distorsionar… ¿El fin justifica los medios? ¿Sería una paz verdadera o solo una ilusión que se extinguiría con el mínimo conflicto? ¿Estaba bien lo que hacían? Las dudas sobre dejar Pax Universalis o continuar eran cada vez mayores.

Michelle consiguió dominar su transformación tras mucho esfuerzo. Su pelo negro natural pasaba a ser castaño claro y corto, y sus ojos azules cristalinos, a un naranja chillón.

Ella no fue la única en dominar su transformación. Naryam, tras días de duros entrenamientos para lograr ser más fuerte, para poder ascender y volver a pasar mucho tiempo con SilverFox, logró cambiar su pelo corto negro creciendo y volviéndose plateado, y sus ojos castaños adoptaron el color dorado. Naryam negó a usar su transformación fuera de las misiones, pero adoptó un nombre, Myrana.

-¿Tú también cambias de forma para las misiones?- le preguntó Luis a Naryam.

-Es necesario- le contestó Naryam.- Lo raro es que tu no hayas conseguido una transformación siendo el más fuerte de los seis.

-No la consigo porque no quiero. Yo no tengo motivos para esconderme de nadie ni de ocultar mi identidad.

-Puede que al no tener esa necesidad hayas provocado el hecho de no conseguirla.

-Naryam…- Luis se impulsó a preguntar algo que llevaba días pensando.- ¿Tú estás a favor de Pax Universalis?

Naryam tardó en contestar esa pregunta.

-Sí, pienso que la paz universal es lo mejor que se puede conseguir. SilverFox me ha hecho ver eso.

-¿Cómo eres capaz de decir eso después de destruir la Tierra?

-Era un mal necesario, ahora lo comprendo. La paz es algo deseado por todos pero imposible de lograr por la simple naturaleza humana, que siempre tiene que tener más territorio que los demás; que siempre tienen que demostrar que ellos tienen la verdad absoluta; que siempre tienen que demostrar que son los mejores. Es por eso que Pax Universalis es necesario. Tiene que haber alguien que los controle, alguien que pare los conflictos.

-Aunque se consiga el objetivo será una paz falsa. La tensión siempre estará ahí. En cuanto Pax Universalis desapareciese volverían todas las guerras.

-Pero Pax Universalis no va a desaparecer.

-Pax Universalis puede que no, pero yo seguramente. Estoy cansado de esto.

-Luis… yo quiero una paz contigo. Hace tres meses, mi sueño era estar en paz contigo al lado para siempre.

-Pues cuando llegue el momento ven conmigo.

-¿Y cuándo será ese momento?

-Cuando Noelia este a salvo y nuestro mundo recuperado.

-¿Y por qué Noelia? ¿Y si está muerta? Parece que solo sigues luchando por ella. Los demás también estamos aquí y queremos vivir contigo.

-Noelia es la razón que me da fuerzas todos los días.

-Yo quería una paz contigo… pero ya no. Ahora aprecio más la paz que a ti. Decide si te quedarás conmigo o buscarás algo que ya no existe.

-Mientras que exista la posibilidad por pequeña que sea de que Noelia siga viva, la seguiré buscando- dijo Luis dejando tras de sí un silencio demoledor.- Naryam, has cambiado.

-Tú también- dijo Naryam dándose la vuelta y marchándose con lágrimas en los ojos.

Esta no fue la única discusión que hubo entre los seis chicos. Por otro lado Guido defendía a muerte a Pax Universalis contra Aura y Michelle que defendían la postura que tenía Luis. Esa discusión tuvo los mismos resultados que la de Luis y Naryam, desconfianza entre los chicos.

Mientras, en un mundo con tres lunas donde veneraban a estas como dioses. Donde la gente estaba muy atrasada tecnológicamente hablando, aunque nunca había guerras. En este mundo conocido como Lunalia, dos miembros de Pax Universalis, Selphie y su aprendiz Xavier, conquistaban el mundo de manera sencilla.

Los habitantes, inexpertos en guerras, luchaban aunque no eran capaces de oponerse a ellos dos.

La cosa marchaba bien, hasta que uno de los habitantes logró acercarse a la espalda de Selphie sin que se dieran cuenta por la confianza que tenían en la misión. Cuando la persona ya estaba con el cuchillo en alto para clavárselo a Selphie, Xavier lo vio, quien empujó a Selphie para salvarla.

La persona asustada pidió clemencia para que le perdonasen la vida, pero era tarde. Xavier había entrado en su modo locura.

Sin dudarlo dos veces, atravesó sus dos espadas en aquella persona. Pero eso no le basto, el necesitaba más. Comenzó a destruir todo lo que encontraba, a matar a todo aquel que se encontrase. A todos menos a Selphie, quien le gritaba que parase con lágrimas en los ojos. Era el mayor ataque de locura que le había dado a Xavier, quien no escuchaba a Selphie.

En un intentó ya desesperado, Selphie se acercó a Xavier cogiéndole del brazo para que parase de una vez. Lo único que consiguió fue que Xavier le atacase haciéndole una herida en el hombro y dejándola tirada en el suelo.

Xavier se acercó a Selphie despacio, espada en mano, dispuesto a darle el golpe final.

Pero su mano tembló. Todo su cuerpo tembló. Soltó la espada y abrazo a Selphie llorando. Pidiendo disculpas sin parar, prometiendo que no volvería dejarse apoderar por la ira. Selphie también lloró y le contestó a Xavier que no pasaba nada. La frente de Xavier se apoyó en la de Selphie, y tras estar unos segundos mirándose a los ojos, se besaron.

Este incidente ocurría a la vez en que Luis llegaba a la base de Pax Universalis, Deserticon, tras hacer una misión, donde, como ya era habitual, Fil y Jonas mataron a placer gente que no les habían atacado.

El odio de Luis hacia su oficial, Fil, y su compañero aprendiz, Jonas, iba en aumento sin parar. Un odio que iba consumiendo a Luis por dentro.

-Deja que ese odio que tienes te invada, entonces serás más poderoso y serás capaz de destruirlos- dijo un hombre a las espaldas de Luis quien se giró rápidamente viendo que el misterioso hombre era Saix.

Los dos se miraron a los ojos. Luis con ojos llenos de odio y rabia, pues sabía cómo era Saix, él había matado a Fei. Luis tenía claro que no iba a hacer como Xavier y caer en lado del mal.

-No me mires con esa cara, guarda el odio que tienes hacia mí; guarda el odio que tienes hacia Fil. Cuando tu ira, tu odio y tu tristeza sean lo suficientemente grande podrás despertar tu verdadero poder- le dijo Saix a Luis.- La naturaleza verdadera del poder es la ira que te da la capacidad de destruir todo a tu paso; es el odio que te lleva a la venganza siendo capaz de hacer todo lo necesario para ver como la venganza se consume; es la tristeza por ver cómo te quedas solo y tienes que luchar para seguir adelante sin ayuda.

Luis no contestó, solo escuchaba. Aunque todo lo que decía eran cosas de pura maldad, llevaba razón. El despertó el poder por la ira que sintió contra Pax Universalis; por el odio y la sed de venganza contra ellos; por la tristeza de perder a todos sus amigos y familiares.

Tras una breve pausa, Saix siguió con su discurso.

-Fil es alguien que desprecia la vida. Jonas es lo mismo que él. Por naturaleza son crueles, sádicos. Quieren ver el sufrimiento de la gente. Disfrutan viendo a la gente sufrir. Tú eres todo lo contrario. Aprecias la vida sobre todas las cosas, te gusta ayudar a las personas y hacerlas felices aunque eso signifique algún mal para ti. Fil te quiso como aprendiz por tu poder. Vio lo fuerte que eras, y el potencial que ocultabas. Quiere a alguien poderoso que le sea fiel. Sin embargo, sois totalmente contrarios. Tú nunca le serás fiel. Fil intenta que seas tan cruel como lo es él. La pregunta es, ¿serás tan cruel como él o el odio te consumirá antes y lo matarás?

Tras esto, Saix se fue con una sonrisa en la cara. Había sembrado la semilla del mal en Luis, solo faltaba esperar para que floreciera.

Luis no paró de darle vueltas al tema. Todo había cambiado tanto desde que aquello comenzó. Pero ya era la hora de saber la verdad. Luis entonces decidió dirigirse hacia donde se encuentra el líder de Pax Universalis, el hombre que se le apareció minutos antes de la destrucción de la Tierra. Aquel que utiliza el nombre de Hesoda. Iba en busca de respuestas.

Sin embargo, un hombre le frenaría antes de que llegase a donde Hesoda se encontraba. Aún no había llegado el momento de conocerlo.