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miércoles, 6 de julio de 2016

Capítulo 20: Grupo de Especialistas de Asalto Número 7

Tercer día en aquel mundo. Noelia despertaba en el piso que le habían asignado. Aquel mundo, que era como una selva infinita, escondía una ciudad gigantesca que se adaptaba perfectamente al entorno. Era la base principal de la resistencia contra Pax Universalis, el Gran Verde. Allí cada residente tenía una función o eran parte del ejército de la resistencia. Las funciones solían ser lo más básico que hay en todas las civilizaciones; un carnicero, un pescadero, un barrendero, policía, bomberos, camareros… Pero no lo hacían por amor al  arte, sino que lo hacían a cambio de Prendels, la moneda más utilizada en los mundos y que pretendía ser una moneda única en todos los mundos, aunque muchos mundos tenía su propia moneda.

En cuanto al piso que le habían asignado a Noelia era bastante pequeño, aunque contaba con el espacio suficiente que necesita Noelia.

Aquel día Noelia iba a la base del ejército donde asumiría sus nuevas responsabilidades. Allí se encontraría con Demi, quien estaba recuperado del todo de sus heridas gracias a la tecnología del lugar, aunque las heridas emocionales por la pérdida de Lily aún estaban en su interior.

En cuanto a Emily… solo hablaba utilizando el mínimo de palabras posibles y con una sonrisa triste en su cara permanentemente. Ella decidió unirse al ejército aunque no era lo que ella quería, solo lo hacía para estar cerca de sus últimos seres queridos. Estaba claro que le costaba levantar la cabeza.

Sue y Selene aún se estaban recuperando en el hospital de sus heridas. No podrían empezar su labor en el ejército hasta pasadas unas dos semanas mínimo. Parecía mucho tiempo pero teniendo en cuenta la magnitud de las heridas puede considerarse poco. La tecnología era increíble al conseguir que dos personas al borde de la muerte se recuperen en apenas veinte días.

El Profesor se mantuvo ocupado con muchas reuniones con la gente más importante de la ciudad. Estaba claro que él era el más importante de todos.

Noelia salió del bloque de pisos donde vivía y se dirigió a la base del ejército, que se encontraba a unos quince minutos andando.

Mientras se dirigía hacia la base, cada persona hacía su labor y se dirigían a realizar su función. Noelia se fijó en un bar mientras caminaba. El Bar Ocaso. Le pareció un bar curioso pues a pesar de lo temprano que era ya estaba abierto… y dentro se veía a una persona en la barra aparte del camarero… beber tan temprano… de solo pensarlo, a Noelia le dieron angustias.

Llegó a la base. En la entrada tuvo que decir su nombre a los recepcionistas. La buscaron en un ordenador confirmando así su identidad y le dieron una tarjeta que le serviría para entrar sin que le tengan que parar. También le dijeron a donde tenía que ir, a la segunda planta del bungaló de operaciones. La base del ejército estaba organizada en bungalós, con un total de diez bungalós, siete normales para hacer lo más cotidiano, uno médico, donde se reunía la parte del ejército experta en medicina, otro de almacén y el de operaciones, donde se tenían lugar las reuniones más importantes y se tomaban las decisiones más vitales. A ese último era donde Noelia se tenía que dirigir.

Una vez llegó a su lugar de destino, pudo comprobar como todos ya estaban en la mesa sentados. Se trataba de una mesa alargada con muchas sillas y varias pantallas decoraban las paredes de la sala.

Presidiendo la mesa se encontraba un hombre de ya cierta edad que lucía un tupe color negro junto a un bigote singular. Noelia ya había visto a ese hombre en fotos que circulaban por la ciudad, se trataba del Líder de los rebeldes, Andrew Grandor. A su derecha se encontraba una chica con pinta de intelectual con gafas y que no paraba de escribir en su ordenador. Noelia supuso que se trataría de la secretaria de Grandor. A la izquierda de Grandor se encontraba el profesor. A su lado se encontraban Demi y Emily, y al lado de Emily una silla vacía donde supuso que iría ella. Después de la silla vacía se encontraban dos de sus rescatadores, Alice y Liam.

Al lado de la secretaria, se encontraba una chica de la edad de Noelia con pelo corto y piel pálida. Sus ojos recordaban al brillo de la luna y su pelo era de un rubio muy claro que no llegaba a ser blanco. Al lado de esta misteriosa chica estaban tres chicos ya conocidos, Cid, Kane y Petta. Al otro lado de la mesa de donde se encontraba Grandor había un hueco ocupado por una pantalla. De ella estaba la imagen de Sue y Selene que se encontraban en videoconferencia desde el hospital.

Noelia ocupó su sitio y comenzó la reunión.

-Ya estáis todos por lo que comienzo- dijo Grandor con una voz en la que claramente intentaba ser simpático. Su tono recordaba a un político en época de elecciones.- Lo primero es dar la bienvenida a los nuevos miembros del ejército, tanto a los que estáis aquí, Profesor Thomas Tesla, Demi, Emily y Noelia, como a los que esperemos que pronto estén aquí con nosotros, Sue y Selene. Creo que para ser justo os tendréis que presentar los demás, aunque ya sé que a algunos ya los conocéis. Empiezo yo; soy Andrew Grandor, actual líder de la resistencia.

-Yo soy la ayudante personal del señor Grandor, Helen Gandy- dijo la mujer de la derecha de Grandor.

-Yo me llamo Luna- dijo la chica misteriosa.- Espero que podamos ser buenos compañeros pronto- dijo con una media sonrisa en la cara.

-A mí ya me conocéis, soy Cid, el piloto de la Nave Interplanetaria Águila Dorada, o también conocida como NIAD.

-Mi nombre es Kane, y soy el copiloto del NIAD, siendo el que lleva la nave en caso de que Cid no pueda. Además soy un guerrero fiero en el cuerpo a cuerpo.

-Yo soy Petta, un guerrero de apoyo, ya que luchar no se me da muy bien, pero lo hago lo mejor que puedo.

-A mí me conocen como Alice, y mi especialidad es el cuerpo a cuerpo y la velocidad.

-Y yo soy Liam, luchador a larga distancia con buena puntería.

-Y con eso ya estamos todos- dijo Grandor cuando todos se presentaron.- La segunda parte de esta reunión es la parte más importante. Yo he querido reunirme con vosotros por una razón importante. Todos vosotros sois guerreros con muy buenas dotes, capaces de hacer frente a los Doce Guerreros como ya habéis hecho en anteriores ocasiones. Sois un grupo pequeño, con gente de apoyo, de cuerpo a cuerpo, de larga distancia e incluso piloto. Mi idea es hacer un grupo reducido que se encargue de hacer misiones para nosotros sin que llamen la atención y sean capaces de hacer frente a las dificultades que puedan encontrar. Y creo que vosotros podéis hacer perfectamente ese grupo. El Grupo de Especialistas de Asalto número 7, siendo vuestra base principal el bungaló 7, aunque no todo el bungaló lo ocupareis vosotros pero si una planta entera, la cuarta.

-Yo también seré parte del Grupo Especial de Asalto número 7- intervino el Profesor.- Seré quien lleve las operaciones y os guie desde la base y a la vez seré el intermediario entre vosotros y el consejo de rebeldía y el líder.

-Profesor… puedo… puedo…- dijo Emily a punto de llorar, la depresión no la había superado.- Yo… yo… no quiero luchar más… no quiero volver a un campo de batalla donde perdí a Leo. ¿Puedo ser tu ayudante aquí en la base?- terminó preguntando con lágrimas en los ojos

-Emily…- dijo Noelia con tono de preocupación.

-Por supuesto- contestó el Profesor.- Es más, esa ayuda la iba a necesitar, sería mucho trabajo para mí.

-Bueno, aun así, Emily también formaría parte del Grupo 7- dijo Grandor.- ¿Al resto os gusta la idea y os volvéis miembros del Grupo 7?

Todos aceptaron con cara de ilusión. Se notaba que querían luchar todos.

De esta manera se fundó el Grupo de Especialistas de Asalto Número 7 formado por Luna, Cid, Kane, Petta, Liam, Alice, Sue, Selene, Demi, el Profesor Tesla, Emily y Noelia.

Pasaron cinco días y cuatro noches, donde el grupo se entrenó en conjunto para sincronizarse y adaptarse a los demás mientras ellos se hacían más fuertes.

A la quinta noche, Noelia volvió a su apartamento tras un largo y duro día de entrenamiento. Al entrar se dirigió a la cocina para ver que comía para cenar. Antes de hacer ningún movimiento más vio una nota encima de la encimera de la cocina. La nota escrita por ordenador ponía:

‘Sube a la azotea por la noche, estaré allí toda la noche y me iré antes de que amanezca. Es importante que vayas sola y no avises a nadie. Cuando subas, asegúrate de que nadie te siga y de cerrar la puerta de la azotea. Nadie me puede ver.’

Cuando Noelia leyó la nota ya era de noche, y al tener mucha curiosidad decidió subir a ver quién era, aunque subió con su espada en la mano por si era una trampa.


Se aseguró de que nadie la siguió, cerró bien la puerta de la azotea cuando paso. Allí había una persona con vaqueros y una sudadera con capucha de color roja y negra. Al darse la vuelta esta persona y quitarse la capucha, Noelia quedo en shock, aunque rápidamente se dirigió hacia él con la espada en la mano, como si le fuera a atacar.