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miércoles, 20 de julio de 2016

Capítulo 24: Krinon

El viaje hasta aquel mundo helado no fue muy largo, cuatro horas en la NIAD. Una vez en Krinon, el grupo utilizó un radar para detectar el punto exacto de donde procedía la extraña energía. Tras dar tres vueltas a una montaña, pudieron confirmar que el Coneracto estaba en esa montaña, por lo que aterrizaron cerca de la ladera de la montaña.

Una vez en tierra, Noelia, Demi, Luna, Petta, Alice y Liam se bajaron para comenzar a buscar en los alrededores de la montaña con el radar mientras que Cid y Kane se encargaban de cuidar la nave y estar allí por si había que huir.

El grupo de exploración no se pudo dividir dado que solo había un radar, por lo que fueron todos juntos.

Krinon era un mundo inhabitado, algo normal, pues prácticamente había una tormenta de nieve constante. El grupo iba muy abrigado y aun así tenían bastante frio. Empezaron a avanzar en dirección a escalar la montaña. Según avanzaban, la tormenta fue apagándose, terminando en una simple nieve que caía de forma calmada. Tiempo raro para Krinon.

No tuvieron que avanzar mucho, pues enseguida apareció una cueva.

-El radar apunta dentro- dijo Luna, que era quien llevaba el radar.

El grupo entró y se sorprendieron al ver que la cueva estaba bastante iluminada, debido a distintas grietas que había en los lados que dejaban pasar la luz.

Según avanzaban, el número de grietas iba reduciéndose, hasta llegar a una pared de piedra con unos extraños símbolos.

-No avancéis más, puede ser una trampa, sea quien sea que escondiese el Coneracto aquí lo hacía para que no lo encontrasen- dijo Petta.

Se quedaron a unos cinco metros.

-Yo se lenguajes antiguos- dijo Luna.- Desde aquí no distingo los símbolos, pero si me acerco puede que sea capaz de leer algo.

-No es de fiar Luna- le dijo Alice.

-Yo la acompaño hasta la pared y si veo que algo no va bien la cogeré y la pondré a salvo- dijo Noelia.- Así Luna puede estar  concentrada en traducir lo que pone.

-Yo también voy con ellas- dijo ahora Demi.- Con dos personas pendientes es difícil que caigamos en las trampas.

-Está bien, pero tened cuidado- acabo cediendo Alice.

Los tres chicos se acercaron a la misteriosa pared de roca. Noelia y Demi estaban en completo silencio mirando a todas direcciones mientras que Luna tocaba la pared y estudiaba los símbolos. Por fin empezó a decir lo que ponía en la pared.

-Estos símbolos corresponden a la edad de los dioses, el periodo de tiempo en el que nacieron los dioses y los demonios. Parece ser verdad que ellos escondieron el Coneracto en este sitio, además de que es verdad el hecho de que está aquí, he reconocido Coneracto entre los símbolos. Lo que pone completo es… Si empezáis… este camino… solo podréis tener dos opciones… conseguir el Coneracto o…

Luna no terminó la frase hasta que un gran estruendo ocurrió y una pared bajo del techo separando a Luna, Demi y Noelia del resto sin que ellos no pudieran hacer nada. Tras el cierre del muro se quedaron a oscuras, aunque rápidamente Luna hizo el hechizo Lumus, de manera que una luz alumbró por completo la cueva y algo sorprendió a los chicos, el hecho de que la otra pared donde estaban los símbolos ya no estaba. Solo estaba la pared que los había separado del resto.

-Estamos bien- gritó Demi.- Se ha abierto un camino, seguimos hacia delante, vosotros volved con Cid y Kane.

-Vale- gritó Liam desde el otro lado del muro, el cual era demasiado grueso y duro como para destruirlo.

-Avancemos entonces por la cueva- dijo Noelia con ganas de seguir explorando.- Pero antes… Luna, ¿qué decía la pared?

Luna dudo un poco antes de contestar:

-La pared ponía: ‘Si empezáis este camino solo podréis tener dos opciones; conseguir el Coneracto o morir en el intento.

Se hizo el silencio entre los tres, hasta que Noelia lo rompió diciendo:

-Pues escogemos el camino de conseguir el Coneracto.

Los chicos continuaron el único camino que les quedaba abierto. El frío no paraba de aumentar.

Era un camino recto muy largo, no había pérdida ninguna. Los tres chicos estaban atentos por si alguna trampa se activaba.

Dieron un paso y se escuchó algo. Los tres chicos se pararon. Un ruido se escuchaba por las paredes.

Algo pasó a gran velocidad delante de los chicos. Algo que fue de una pared a otra.

-¡CORRED!- gritó Noelia.

Los tres salieron corriendo. Una lluvia de flechas congeladas salía de una pared para clavarse en la de enfrente y viceversa. Los chicos por mucho que corrieran no podían evitarlas, por lo que empezaron a esquivarlas y avanzar a un ritmo más lento.

Luna tenía problemas para esquivarlas, tanto, que una casi le da. No le dio porque fue bloqueada por Noelia y su magia de fuego.

Con eso, Noelia ya sabía qué hacer. Invocó su espada y con ella fue bloqueando las flechas. Cuando estas le dejaron unos segundos, hizo magia de fuego en su espada y dio varias vueltas sobre sí misma. El fuego la rodeo creando una especie de crisálida de fuego donde Noelia estaba en su interior. Todas las flechas que se acercaban a Noelia eran evaporizadas.

Demi, tras ver a Noelia, hizo lo mismo creando una crisálida de agua, que aunque no destruía las flechas, si las frenaba haciendo que no le diesen.

Luna no podía hacer aquello, pues su magia no era apta para aquella técnica. Noelia había visto varias veces su magia, y aunque era poderosa, ella no sabía que tipo era. Era una magia donde utilizaba la luz lunar para atacar.

Demi, al ver a Luna esquivando flechas sin poder hacer nada, deshizo su crisálida, se acercó a Luna y la volvió a hacer envolviendo a los dos. Ya no había peligro… pero Demi había sido demasiado lento y una flecha le había dado a Luna en el hombro.

Demi con mucho cuidado le quito la flecha. La herida no era grave pero podía hacer que Luna perdiese algunas dotes de habilidad. Si había otra trampa, Luna estaría en serio peligro.

Con cuidado, las dos crisálidas se movieron siguiendo el camino. Durante todo el camino, las flechas no paraban de volar de un lado a otro. El camino torció a la derecha, y las flechas pararon. Por si acaso, las crisálidas se mantuvieron activas.

Tras continuar por el camino, llegaron  a una zona de gran espacio. Una sala con un techo altísimo por donde entraba luz y llena de nieve y hielo. Una sala con solo una entrada, por donde habían entrado Noelia, Demi y Luna. En el centro, una estructura donde una gema de gran tamaño en forma de esfera estaba situada. La gema, de color azul celeste, desprendía un extraño poder. Un poder increíblemente alto.

-El radar a punta esa gema- dijo Luna.- Eso es el Coneracto.

Los chicos deshicieron las crisálidas y se acercaron despacio al centro de la sala. Cuando estaban a medio recorrido hasta el Coneracto se pararon. Una presencia estaba en la sala y se habían dado cuenta. Empezaron a mirar a todos los lados.

Un monstruo de gran tamaño salto y se abalanzó sobre ellos, aunque pudieron esquivar el ataque.

El monstruo era como un reptil monstruoso de unos cinco metros de color blanco y azul que le servía para camuflarse en el paisaje de Krinon y con las paredes de la sala.

El reptil empezó a atacar a Noelia quien solo podía esquivar.

-¡COGED EL CONERACTO Y NOS VAMOS CORRIENDO!- gritó Noelia mientras hacía frente al reptil.

Noelia conseguía devolverle algún ataque aunque no le hacía mucho por la gruesa piel que tenía el reptil. Demi comenzó a atacar al reptil por la espalda mientras que Luna rodeaba la sala para evitar la pelea, aunque lo tenía difícil pues la pelea iba de un lado a otro.

El reptil se dio la vuelta para hacer frente a Demi, quien fue retrocediendo para esquivar los ataques del reptil hasta que su espalda tocó la pared. No tenía donde huir. El reptil levantó su garra para golpear a Demi, pero no logro darle, ya que Noelia, aprovechando que estaba distraído el reptil, le escalo la espalda y le hinco la espada en ella. El reptil pegó un fuerte gritó de dolor y Demi aprovecho para darle en el cuello dejándolo inconsciente.

Demi y Noelia se chocaron la mano y vieron como Luna ya tenía el Coneracto por lo que huyeron de allí a toda prisa por si el reptil se despertaba. El pasillo de las flechas ya no disparaba flechas por lo que fueron a máxima velocidad por si se activaba de nuevo. La pared que antes le bloqueaba el camino al exterior ya no estaba, por lo que siguieron adelante.

Una vez salieron de la cueva, vieron como  apenas nevaba y se veía todo, incluso la NIAD. Pero también vieron la peor situación que podían imaginar. Pax Universalis había llegado.